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Extended e-learning: plataformas complementarias

Durante más de una década los LMS y CLMS fueron soberanos absolutos en la distribución del conocimiento a través de soportes tecnológicos. Si bien su vigencia sigue gozando de buena salud, al momento de evaluar soluciones a implementar, las respuestas se han ampliado y diversificado en relación al universo de plataformas tradicionales. Facebook, Twitter, Linkedin, You Tube, Elgg, las Google Apps, Ning y Second Life, se apuntan como nuevos actores en la gestión de los procesos educativos.

 

por Constanza Donadío (Editora Periodística America Learning & Media)

 

Hace algunos años, plantear la utilización de una red social como herramienta idónea para sustentar tecnológicamente un proyecto formativo, no cuadraba en estrategias de gestión del conocimiento ni en planes pedagógicos. En las instituciones educativas y las empresas, la sola idea de pensarlo provocaba profundas divisiones e incluso irritación. Sin embargo, la explosión de la comunicación social electrónica, provocada en buena medida por la polarización y viralidad de las comunidades virtuales, modificó el escenario y la comprensión del fenómeno.

 

En pleno proceso de cambio de paradigma, la directora de Tecnologías Emergentes de la Universidad de Indiana, Sarah Robbins, animaba a los docentes a utilizar Facebook para lanzar sus propios LMS. En aquel entonces, la especialista estadounidense expuso que aumentar las interacciones sociales en el aprendizaje nunca puede ser algo malo, por lo que utilizar una herramienta que lo haga tan fácil tiene que ser algo positivo. “También creo que es beneficioso integrar el aprendizaje en los espacios sociales, porque refuerza la idea de que no es algo que se da únicamente en espacios privilegiados, sino que puede suceder en cualquier lugar y sin intervención de un docente oficial”, agregó.

 

“Estábamos hartos del pacto pedagógico cínico que existe y que dice: los docentes hacen como que enseñan y los alumnos hacen como que aprenden”, declaró el académico de la Universidad de Buenos Aires y ex director del portal educativo argentino Educ.ar, Alejandro Piscitelli, durante la reunión anual 2011 de la Red Latinoamericana de Portales Educativos (Relpe). “Creo que lo que estamos viviendo son vidas paralelas: el sistema educativo funciona por un riel y las redes sociales van por otro. Y ambos compiten por el tiempo de atención dentro del aula. Entonces, ¿qué hacer?”, apuntó el especialista argentino.

 

La descripción de situación que realiza Piscitelli, también puede trasladarse a otros ámbitos, como el corporativo y el gubernamental. De hecho, hoy las empresas están liderando un proceso de cambio formativo, en el que comienzan a analizarse a las redes sociales, las Google Apps y otras aplicaciones alternativas de gestión del conocimiento, como un elemento central para complementar las políticas de capacitación.

 

En este sentido, John Bohannon, periodista de la revista estadounidense Science e investigador de la Harvard University, declara –anticipando su próxima participación en Online Educa Berlín 2011 - que la tendencia a incorporar a los procesos de formación plataformas como Facebook, Twitter, Linkedin, Elgg, Google Apps, You Tube, Ning y Second Life, se produce porque la educación debe adaptarse a la actual generación de estudiantes, y todos ellos están utilizando activamente estas plataformas online. “El impacto es difícil de predecir, ya que este experimento acaba de comenzar”, opina.

 

La eterna preocupación centrada en cómo lograr procesos efectivos de aceptación y adopción de nuevas tecnologías -para superar barreras culturales, problemas de comunicación o falta de hábitos digitales-, hoy encuentra respuesta en las herramientas que ayer eran resistidas. Valga la paradoja.

 

A partir de la incorporación de Facebook, Twitter, Linkedin, Elgg, You Tube, las múltiples aplicaciones de Google, Ning y Second Life, entre otras, se cumple el objetivo que había planteado el e-learning desde sus comienzos: el destinatario de la formación se asume como sujeto activo y protagonista, aportando dinámica, contenidos y experiencias.

 

Incorporación de plataformas educativas no tradicionales

 

“La experiencia nos ha enseñado que el proceso de formación virtual tiene que entenderse como un conjunto de elementos organizados hacia un objetivo, que evoluciona en el tiempo, conforme se innova en formas más efectivas de aplicación. La formación virtual continúa evolucionando en el marco de desarrollo del Internet”, explica Juan Carlos Meléndez Calvo, Community Manager Red de Aprendizaje.

 

“Cuando se reflexiona acerca de la razón por la surge esta tendencia a incorporar a los procesos de formación, plataformas complementarias, se llega a la conclusión de que está ocurriendo un fenómeno de evolución similar al acontecido en los procesos de formación en general. Se está pasando de una focalización de ambientes formales y estructurados cerrados (aulas virtuales o plataformas  cerradas administradora de contenidos), a ambientes abiertos (aldea global de conocimientos, redes sociales y/o una nueva dimensión social de interacción)”, advierte el consultor peruano.

 

Por su parte, el responsable de e-Learning de Tadel Formación, Sebastián Torres Toro, expresa que este tipo de herramientas y servicios típicos de la web 2.0, nos permiten de una forma muy sencilla y eficaz establecer todo tipo de conexiones con diferentes grupos de personas o expertos en prácticamente cualquier temática; por lo que su incorporación en los procesos de formación aporta una gran riqueza de conocimientos para sus participantes. Todo ello tiene un enorme impacto en los procesos de Enseñanza-Aprendizaje, ya que ahora el aprendizaje no se limita al entorno de formación o LMS utilizado, sino a toda la red. Es algo que hace más de 10 años lo describía como Redes de Conocimiento Interactivas (RCI), y que ahora conocemos como Aprendizaje Social, o enfoques conectivistas del aprendizaje”, subraya el experto.
 

Para Carolina Mejía, coordinadora Medios Escolares de la Escuela de Medios para el Desarrollo de la Facultad Ciencias de la Comunicación de la universidad Uniminuto, el mundo entero experimenta una suerte de transformación que apunta a renovar las formas en que se enseña y aprende en la actualidad. “Desde niveles distintos (teóricos,  corporativos, experimentales, científicos), hay una apuesta por darle cabida en el escenario educativo, a la subjetividad, al juego, a la creación, a las emociones, a los medios y las nuevas tecnologías, como facilitadores de nuevas formas de construir conocimiento. Plataformas como Faceebook, Google, Linkedin, potencian estas habilidades y permiten que se generen relaciones distintas con respecto a la información recibida y los aprendizajes adquiridos. Permiten una conexión distinta, y al entrar en contacto con ellas, nos convertimos no sólo en consumidores de información, sino también en productores y creadores. Allí ponemos en juego experiencias que no apelan al uso de la racionalidad, sino a  la emotividad y la construcción del saber, valiéndonos de otros referentes y validando la experiencia personal del individuo”, destaca la investigadora colombiana.

 

Las socias directoras de Net Learning, Susana Trabaldo y Nancy Piriz, hacen hincapié en el uso masivo de las redes sociales para todo tipo de comunicaciones, como un fenómeno de gran interés. “Miles de usuarios de todas las edades e intereses se mueven cómodamente en Facebook, Twitter, Linkedin, Google+. A su vez, estos espacios se van especializando y tomando características distintivas para diferentes usos (sociales, comerciales, políticos, científicos…). Su uso sencillo, gratuito e inmediato, sumado al acceso directo desde móviles, los hace muy atractivos y efectivos. En el ámbito educativo todos pueden utilizarse, tanto en lo formal como en lo informal, ya que permiten una comunicación ampliada y global, o bien, en ámbitos cerrados de interacción intensa y posibilidad de trabajo colaborativo en red, según el diseño instruccional del curso”, explican desde su experiencia como responsables de la empresa líder en la impartición de diplomados y cursos focalizados en la adopción de estas nuevas herramientas, con más de 7.000 alumnos en toda América Latina y España. 

 

En efecto, Omar Villota Hurtado, presidente de la Asociación de Inteligencia Colectiva Iberoamericana - Red ICI, considera que el impacto de estas innovadoras plataformas en la educación tiene que ver con un aprendizaje en vivo y una interacción en redes sociales a la medida, lo que hace sentir al sujeto más libre y sin ataduras, tanto hacia la verdad relativa del conocimiento, como al ejercicio de su nacionalidad anclada en un territorio, a veces poco acogedor. “El actual paradigma de las relaciones sociales se está gestando en redes del entorno digito-virtual dado que el factor clave de la sociedad es el conocimiento y la información en tiempos real y de complejidad”, precisa el especialista colombiano.

 

“Antes se llevaba la gente a las aulas para aprender, y hoy se lleva la enseñanza al lugar dónde está la gente, considerando todas las herramientas disponibles. Si tenemos en cuenta que las personas hoy pasan bastante tiempo utilizando las redes sociales, aún durante el horario laboral, y que aprovechan estos entornos con gran profundidad, resulta natural, sencillo y más ubicuo, proveer formación desde estos contextos, complementando los entornos tradicionales de e-learning y m-learning”, opina el director de e-ABC, Carlos Biscay.

 

“No obstante, la primer pregunta que deberíamos hacernos es cómo impactan éstas plataformas en los procesos educativos, recordando que por sí solas, las tecnologías no nos darán los resultados que buscamos. Si no, podemos caer en el dicho: ‘si no sabes a donde ir, cualquier camino te llevará ahí’. Siempre insisto en que debe haber un proyecto pensado previamente”, remarca el ejecutivo argentino.

 

Sobre el particular, Juan Carlos Meléndez Calvo percibe tres de niveles de impacto:
1º Escéptico: no todos los formadores virtuales, comprenden o están dispuestos a modificar los procesos tradicionales y cerrados de formación virtual, por múltiples razones. En este segmento se encuentra los que lo califican como una moda más que una nueva etapa evolutiva.
2º Experimental: existen formadores virtuales que reconocen las tendencias actuales de evolución hacia ambientes abiertos, y lo ven con cautela. Se están dando un tiempo para comprenderlo y encontrarle escenarios de aplicación efectiva.
3º Contingencia: hay cierto convencimiento y/o prospectiva que la evolución se está dando y lo consideran como una posibilidad ante determinada necesidad de formación. Tienen que darse ciertas condiciones en el proceso de enseñanza-aprendizaje, respecto al educador, alumno, contenido educativo y medio telemático. Los ambientes abiertos pueden complementar las perspectivas cerradas, de manera similar como se estructura una arquitectura en el aprendizaje organizacional.

 

José María Calés, director del curso de “Experto Profesional en Diseño, Gestión y Dirección de Proyectos de B-Learning” de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), considera que estamos en una época en la que ya se va vislumbrado un cambio claro de orientación en el enfoque pedagógico, “si es que esa palabra aún puede ser pertinente hoy día seguir utilizándola -posiblemente sería más preciso hablar de enfoque metodológico-“, dispara.

 

“Las herramientas Web 2.0 y los desarrollos tecnológicos, por una parte, han ido marcando este cambio, por otro, lo han ido acompañando. La colaboración, la no instrucción, el acompañamiento del que se siente en la necesidad de saber más, así como el fomento de la autogestión, ven en estas herramientas una oportunidad sin precedentes. La pena es que todo ello no vaya acompañado de una información más oportuna sobre sus bondades y alcances. Ello contribuiría a un mejor y más apreciado y productivo uso de las mismas”, reclama el catedrático español.

 

Para el profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Roberto Hernández Soto, la presencia de las llamadas tecnologías 2.0 o la web social en los procesos educativos, adolece con frecuencia de unas sólidas bases metodológicas y, por tanto, es difícil encontrar experiencias en las que haya una incorporación efectiva de este tipo de herramientas afines a la filosofía 2.0. “Esto es así especialmente en el ámbito de la formación corporativa (en la que sigue prevaleciendo la formación promovida institucionalmente). Recordemos que web 2.0, Enterprise 2.0, aprendizaje 2.0, o cualquier otra realidad a la que se aplique esta terminología supone, por encima de todo, situar a las personas en el centro y, por tanto, reconocer y promover su capacidad para ser parte activa en su relación con los demás y con los contextos con los que interaccionan”, observa el académico.

 

“Todavía hoy sigue presente la idea, por mucho que se insista en lo contrario, de que 2.0 es una tecnología y que las empresas, las personas o los procesos de aprendizaje formarán parte de esta filosofía por el mero hecho de tener un perfil en Facebook o Twitter, o por crear una isla en Second Life. Esta es una postura tecnocéntrica que debemos superar”, asegura Hernández Soto.

 

“Para que se pueda hablar de introducción efectiva, tiene que haber un uso significativo de las TIC, esto es, que la utilización y el rol que tengan en cada caso esté justificado, planificado y ayuden a conseguir los fines educativos previstos. El uso significativo se centra en la creación de valor y va más allá de tendencias e intereses que a veces responden a criterios que no tienen que ver con factores educativos”, advierte el profesor de la Universitat Oberta de Catalunya. “En todo caso, en un entorno socioeconómico cambiante, globalizado y fuertemente mediado por las TIC, este tipo de herramientas tienen un gran valor para los procesos educativos porque promueven la comunicación, la interacción y el intercambio de conocimiento y experiencia entre las personas. Esto es muy importante para empezar a crear puntos de encuentro entre el aprendizaje promovido en el ámbito educativo o corporativo y el aprendizaje informal (que es inherente a la actividad de las personas en sus contextos de referencia personales y profesionales)”, completa Roberto Hernández Soto.

 

Nuevas plataformas: ¿desplazan o complementan a los LMS y CLMS?

 

“Los LMS no serán desplazados, al menos en el mediano plazo (5-10 años), aunque si complementados, aumentados y profundizados. Las tecnologías se van sumando y resignificando. Pienso en el Teatro, el cine, la TV e Internet por ejemplo: todas conviven hoy y superando a las generaciones. Creo que el problema es cuando un modelo mental determinado nos pone un límite al espacio de soluciones. En concreto, un programa de formación puede incluir simultáneamente: e-learning, m-learning, video learning, clases presenciales y libros, aprovechando todas las plataformas disponibles y configurando un buen programa de blended learning”, señala el director de e-ABC, Carlos Biscay.

 

Desde Perú, Juan Carlos Meléndez Calvo también descarta la posibilidad de reemplazo. “La evolución en la historia de la humanidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje nos ha demostrado que las innovaciones no tienen que competir ni desplazar a los antecesores. En realidad el uso de los LMS y CLMS responden a un diagnóstico que determina que el uso de ambientes cerrados sea el más idóneo para un proyecto. De igual forma, hay ciertos escenarios -según las características del educador, alumno, contenido educativo y medio telemático- que permiten que una estrategia  didáctica virtual, haga uso de ambientes abiertos en forma complementaria o exclusiva”.

 

“Lo que debemos destacar es que la expectativa por los LMS y CLMS ha disminuido, ante el descubrimiento  de formas gratuitas y abiertas de interacción social con contenido educativo. Hay una tendencia a proponerla como un servicio sustituto  que disminuye costos. Pero reitero que esto debe evaluarse con mucho cuidado, dado que los medios virtuales deben ser armonizados con el escenario de aplicabilidad específico”, advierte el Community Manager de Red de Aprendizaje.

 

Las socias directoras de Net Learning coinciden con Biscay y Meléndez.”Por el momento pensamos más en un excelente complemento que en un reemplazo, ya que se trata de sistemas con capacidades y prestaciones diferentes. Los LMS suelen ser sistemas diseñados de acuerdo con estándares (SCORM, AICC, por ejemplo), que permiten que la interacción que el estudiante lleva a cabo con los materiales -especialmente diseñados según estos mismos estándares-, quede guardada para poder hacer un seguimiento de su progreso en el proceso de aprendizaje. Los datos que se registran de este seguimiento pueden conformar reportes de distintos tipos y hasta permitir la organización y secuenciación de un plan de capacitación para cada alumno o empleado”, apuntan las ejecutivas.

 

“Los diseños de cursos contemplan en este momento los PLEs (Personal Learning Environment o Ambientes Personales de Aprendizaje), es decir, aquellos ambientes de aprendizaje informal que los estudiantes encuentran en la red y con los que interactúan a diario. Los PLEs están conformados por una cantidad de nodos variados: redes expertas, repositorios de materiales o cursos de acceso libre, foros profesionales, espacios de colaboración, redes sociales, etc  Cada uno de los estudiantes tiene hoy su PLE que aporta al curso y lo enriquece -cuando el diseño instruccional del mismo se lo permite-, constituyendo de este modo su PLN (Personal Learning Network o Red de Aprendizaje Personal) de la que se va a seguir nutriendo una vez terminado su trayecto formativo”, describen Susana Trabaldo y Nancy Piriz.

 

Roberto Hernández Soto apunta que las personas tienen unas posibilidades desconocidas hasta ahora para seleccionar las fuentes, las aplicaciones o los contactos que configuren sus propios Entornos Personales de Aprendizaje (PLE). “Esto les permite aprender y compartir conocimientos sobre aquellos temas que les interesan con personas afines”, agrega.

 

“Las plataformas tradicionales pueden y deben convivir con los Entornos Personales de Aprendizaje, de manera que, no solo no deben ser desplazadas, sino que pueden mejorar sustancialmente su valor, en la medida en que permitan la integración de los contextos creados por cada persona. Esto requiere una apertura tanto desde el punto de vista conceptual como de su arquitectura. Las plataformas, en el sentido clásico del término, han permitido gestionar contenidos, roles, procesos y recursos. Y todo ello con un enfoque organizativo. Sin embargo, el gran reto que deben asumir en el futuro es el de conectar personas, facilitar el intercambio de información, la comunicación, la generación de conocimiento y la creación de valor (a través de ese conocimiento generado) en el plano personal, organizativo y social. El gran salto es poner al usuario en el centro y promover su iniciativa, su capacidad para usar la tecnología para relacionarse, crear y compartir conocimiento y para mejorar su desempeño”, analizó el experto de la Universitat Oberta de Catalunya.

 

En sintonía con las opiniones precedentes, José María Calés, expone que un LMS es algo más que una herramienta de colaboración o de comunicación síncrona o asíncrona. “Un LMS o cualquier entorno de aprendizaje en línea supone un escenario integrado, con múltiples herramientas formativas y no formativas, que permiten un proceso -a su vez -integrado y completo. Sin quitar valor a estas herramientas, no concibo -hasta que la experiencia me pueda demostrar lo contario- unos estudios de grado o postgrado impartidos a través de Facebook, Twitter, Google Apps, u otros espacios y herramientas semejantes. No digo que para casos muy concretos o situaciones muy puntuales estas herramientas no sirvan en solitario. De momento, dentro de un proceso formativo, las considero como herramientas y espacios complementarios”, dice el catedrático de la UNED.

 

Carolina Mejía, también suscribe a la posición complementaria. “No creo que las nuevas plataformas desplacen a las plataformas tradicionales, pero sí invitan a repensar su papel. Los LMS y CLMS tradicionales deben apuntar a la construcción de soluciones de sistemas de aprendizaje más descentralizadas y abiertas, menos psico-rígidas. En todo caso, debemos aprender de estas plataformas, para desarrollar una verdadera pedagogía para el aprendizaje online”, invita la coordinadora Medios Escolares de la Escuela de Medios para el Desarrollo de la Facultad Ciencias de la Comunicación de la universidad Uniminuto.

 

El punto de vista de Sebastián Torres Toro es contrario al desplazamiento. “Los LMS tienen una gran ventaja, y es que además de poseer una gran cantidad de herramientas que han sido desarrolladas y mejoradas durante muchos años, destinadas específicamente para los procesos de formación (herramientas de comunicación, de trabajo individual y grupal, de seguimiento y de evaluación principalmente), ofrecen un punto de partida muy estructurado para la consecución de los objetivos formativos. Por otro lado, este tipo de servicios web 2.0 típicos de los PLE (Entornos Personales de Aprendizaje), pueden complementar muy bien el carácter cerrado que suelen tener los LMS, al estar abiertos normalmente a la participación de cualquier persona interesada”, razona.

 

“De cualquier forma, los LMS -como por ejemplo Moodle- están incorporando cada vez más servicios típicos de la Web 2.0 en sus herramientas, lo que permite a los tutores el desarrollo de metodologías más cercanas a la filosofía de los PLE. En varios proyectos que he coordinado, denominados EPERe-PORT y EPERe-PORT-II, hemos analizado precisamente las posibilidades de integración de estos servicios en Moodle 2.0, conjuntamente con el uso de los e-portfolios como herramienta de evaluación”, informa el responsable de e-Learning de Tadel Formación.

 

En contraposición con el resto de los especialistas consultados, Omar Villota Hurtado suscribe a la posición de desplazamiento. “Hay prácticas mundiales para la elaboración colaborativa de productos entre identidades y comunidades. Algunos tutores más que las plataformas tradicionales de LMS y CLMS, han incorporado las redes sociales de sus estudiantes a los temarios de clase con el fin de fortalecer el quehacer bajo culturas locales propias. Podemos ver ejemplos en América Latina, a partir de la cultura "Do it your self", el libro sobre Edgar Morin, que escribieron a múltiples manos docentes venidos de horizontes geográficos e intelectuales diversos. En la República Argentina, las clases en la Universidad de Buenos Aires (UBA) de Alejandro Piscitelli, con su experimento Proyecto Facebook, cuya metodología ya está estudiada y analizada, es un ejercicio a seguir”, advierte el presidente de la Asociación de Inteligencia Colectiva Iberoamericana.