Opinión
¿Hacia dónde va el diseño instruccional?

¿Estamos desenfocados en el ámbito del diseño instruccional en América Latina? ¿Estamos descomponiendo la instrucción?

 

por Bernabé Soto (diseñador instruccional, National University College de Puerto Rico)

 

“La mayoría de la gente piensa que el diseño es una chapa, es una simple decoración. Para mí, nada es más importante en el futuro que el diseño. El diseño es el alma de todo lo creado por el hombre”, Steve Jobs.

 

Navegando por el internet y compartiendo con amigos digitales 2.0, entendí que para poder hacer algo creativo, crítico e innovador… tiene que estar presente el factor emoción. Los seres humanos (Homo sapiens) somos sociales, emocionales y espirituales. Son tres etiquetas o características que llevamos con nosotros por el resto de nuestras vidas. Etiquetas que siempre se desbordan a la hora de crear algo y que me llevan a contestar la pregunta que dirige y encamina a este escrito.

 

En días recientes he pasado, gracias a la red, por estos tres aspectos importantes que caracterizan al ser humano.

 

Les explico; soy diseñador de la instrucción y me encuentro en el proceso de formación dentro del campo. He tenido la oportunidad de compartir en conferencias vía Internet con grupos de diseñadores de diferentes lugares de Latinoamérica. Además he tenido la oportunidad de trabajar en varios lugares como diseñador instruccional.

 

Dentro de este marco, he podido observar el perfil actual de un diseñador de la instrucción en mi país y en Latinoamérica. Esto me ha llevado a preguntarme lo siguiente: ¿Qué estamos realizando, Diseño, Des-diseño y Rediseño de la instrucción? o estamos descomponiendo la instrucción. En lo personal creo que estamos desenfocados; o peor aún, el diseño de la instrucción está desapareciendo, debido a este gran desenfoque que tienen las comunidades de DI, y las universidades que diseñan la instrucción y forman en esta disciplina.

 

El aspecto social y emocional del cual les hable en el inicio se ha hecho sentir en los últimos días. Dentro de la sociabilidad en red y en los diferentes escenarios he podido palpar lo expuesto. Esto me ha causado un malestar espiritual, pero gracias la meditación he podido subsanar, todas esas cosas que me han hecho ver la realidad del diseño de la instrucción.

 

Por lo mencionado se entiende que el Diseño, tal y como se encuentra -en un estado organizacional lineal-, no está funcionando. Las organizaciones, universidades y las comunidades DI, padecen del síndrome EDUISI 20, Educación Industrializada del Siglo 20.

 

No podemos estar diseñando para una sociedad que se comunica, aprende, socializa, colabora e innova aceleradamente en un mundo totalmente interconectado.

 

La comunidad DI se encuentra en un estado de impotencia digital. Rompamos esa mentalidad, luchemos por realmente atemperar la instrucción a un mundo en línea y libre. Se puede lograr, pero hay que romper con los paradigmas tradicionales, que a la postre afectan nuestra educación actual.

 

¿Qué nos pasa?, ¿adónde hemos llegado?, ¿lo hemos permitido? ¿Por qué no publicamos? ¿Por qué no creamos nuevos modelos para el siglo XXI? Me cuestiono todos los días estos interrogantes.

 

La educación se ha transformado en libre e informal, gracias al cambio y progreso tecnológico. Nos toca a todos (comunidad DI) trabajar juntos por un mejor diseño instruccional. Reenfoque es una palabra que debe de estar en nuestro vocablo, como sinónimo de acción.

 

Aportemos al nuevo DI, evolucionemos junto con la sociedad. Alvin Toffler nos enseña y expone que vivimos en un proceso de aprendizaje, desaprendizaje y reaprendizaje. Incito e insisto en que hagamos lo mismo por el diseño, des-diseño y rediseño para una sociedad del conocimiento.

 

No podemos pretender hacer educación para siglo 21, pensando y actuando como lo hacíamos en el siglo pasado. El futuro llego y hay que actuar. Evolucionemos el diseño de la instrucción. Es nuestra responsabilidad para sobrevivir ante el cambio y el caos. ¡Seamos responsables!